sábado, 25 de diciembre de 2010

Las cosas que no te dije

Al coger el teléfono tenía muy claro lo que quería decirte... No se si era lo que había bebido o que pero tenía el valor de decirlo, tenía las ganas y lo más importante no tenía ningún miedo a la reacción.

Pero al mirar una foto tuya me dije, ¿Por qué lo haces? ¿Qué quieres demostrar? Esas preguntas me hicieron echarme atrás y decidir a mandar un "cutre mensaje", el cual ahora leo y pienso: vaya cobarde...

En fin, supongo que será algo mutuo, siempre hay cosas que no se dicen por miedo a las reacciones o simplemente porque en nuestra cabeza hay un pequeño sentimiento de oposición que nos limita y nos cohíbe.

Suma y sigue, eso me digo a mi mismo mientras espero a que los días pasen fugazmente...

Solo quiero volver... Solo quiero estar ahí... Sólo quiero verte... Te echo de menos...

Pienso que se está dibujando esa sonrisa tan tonta que se nos queda, a ti cuando te digo estas cosas, y a mi cuando pienso en ti... Al menos quiero creerlo...

Las cosas que no te digo, algún día las diré, son mis "secretos de sumario"o mis "proyectos" como queramos llamarlos... ( Si, me he copiado).

A falta de unos minutos para las 12 y que comience tu día, solo puedo regalarte algo de esos "proyectos" algo diferente a todo lo que hayamos hablado...

Felicidades, gracias por todo, significas más de lo que parece, y no puedo sacarte de mi mente (lo siento), pero me siento mejor que nunca y no quiero que se acabe, para nada...  Te...

" Ha agotado el tiempo, su mensaje ha sido enviado"

Ojalá hubiera tenido más tiempo.

martes, 14 de diciembre de 2010

No me lo puedo explicar

Camino por las calles intentando pensar, intentando ver, intentando creer... No puedo más, tras una semana movida llena de acontecimientos, me fugo a las calles de mi ciudad buscado esa tranquilidad que hace que consiga pensar con claridad, pensar con lógica y buscar las conclusiones más obvias.

Algo falla, no encuentro esa respuesta que ansío. No aparece, me desespera y me desquicia...

Esa ambigüedad hace que dude de todo, que no me crea nada, pero a la vez me encanta... Es un juego, o al menos lo parece, puede que esté equivocado y no sea más que un reflejo de algo que no conseguiré tener, por el simple hecho de que no lo merezco, no lo he ganado, que es una locura.

Alguien me dijo una vez que si era fanático de las locuras, por todas en las que he tomado parte. Nunca lo había pensado, pero es cierto, mi vida entera ha sido una locura... Todas mis acciones han llevado a situaciones inestables, extrañas, pero que a la vez no me han desagradado nunca, propias de una locura.

¿Estaré loco? Respuesta incierta sinceramente, que opinen la gente por mí.

Sólo tengo claro una cosa... Mis locuras las elijo yo y me gusta la que me ronda ahora mismo.

Me toca vivir a mi, con todo lo que implica...

¿Todo correcto? ¿Seguro?

jueves, 2 de diciembre de 2010

Ángel sin alas

Una noche mientras daba una vuelta con el coche, con el fin de tomar un poco el aire, mi teléfono sonó. Durante los primeros segundos hago caso omiso al ruido, hasta que lo cojo. Lo único que oigo es una voz muy familiar que me dice: Gracias, eres el mejor, sin tu ayuda no se que haría, siento todo lo que has pasado y todo es culpa mía. Eres mi ángel, mi sombra... Gracias por estar ahí. Clic.

Eso fue todo.

Mientras la música sigue sonando, mi cabeza no hace más que concebir las imágenes de tan cruel situación. Al poco paro en una gasolinera, pido la llave del baño y mientas el dependiente me la está dando, su cara muestra miedo, preocupación e impresión. Yo, sin hacer caso, me encamino a los servicios.

Según me voy mirando en el espejo veo mis heridas, contusiones, golpes, sangre que brota de mi ceja... Mientras me lavo las heridas, en mi cabeza solo pasan imágenes de lo sucedido. Como por defender a alguien, salí mal parado y acabe en una gasolinera de mala muerte a las dos de la mañana, limpiándome las manos llenas de sangre.

Volviendo al coche, no dejo de pensar en esa llamada, en su mensaje y su intención. No dejo de pensar en sus ultimas palabras, como me califica: ángel, sombra...

Ha pasado un año y medio aproximadamente y no dejo de pensar en esa noche. No dejo de pensar en por que simplemente me mantuve al margen de algo que no me incumbía. No dejo de pensar por que hoy en día sigo haciendo lo mismo, ayudando a mi alrededor, convirtiéndome en el ángel de muchísima más gente y metiéndome en más problemas que no me conciernen...

Puede que sea un ángel para todos, pero éste ángel sangra... Y no es inmortal...

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Adiós pequeña adiós

Alzo la vista al cielo, la noche está tranquila, la luna brilla como si del sol se tratara iluminando por completo toda la plaza. Miro la calle, se encuentra desierta, callada, muerta...

De repente una silueta muy familiar resalta entre las sombras que dejan los edificios. Me incorporo y me dispongo a llegar a su encuentro, cuando comienza a correr y como si fuera una persecución la sigo por las calles, pero es más rápido que yo, no consigo la consigo alcanzar.

Ha desaparecido por completo, pero su perfume impregna el aire, un perfume que me resulta familiar, no consigo ponerle nombre a ese perfume pero sigue dentro de mi cabeza...

¿Eres tú? ¿Que haces aquí? Solo puedo imaginarme que eres tú, volviendo para atormentarme, mortificarme y hacerme volver a perder todo por lo que estoy luchando. Sé que eres tú, ese perfume cada vez cobra más sentido, esa silueta que comienza a decantarse y me da la certeza...

Alzo mi cabeza, comienza a llover, vuelve ese sentimiento que consigues sacarme, esa espina que me hace perder todo... Mi confianza, mis ganas e incluso mi propia vida.

Vuelvo a poner la vista en la calle y te veo delante de mi; mojada por la lluvia, sonriéndome, señalándome, pidiendo que coja tu mano...

Esta vez no cariño, me toca vivir a mi. Según doy media vuelta y me voy perdiendo por las calles y entre la lluvia oigo tus últimas palabras: Soy tu sed, tu fe, tu quién y tu por que.

Puede que tengas razón querida, pero me toca vivir a mi...

Adiós pequeña adiós.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Señales?

Abro los ojos, todo esta oscuro, me encuentro a lo más parecido a un ataúd, sin duda es un ataúd, silencioso y frío. Trato desesperadamente salir de ahí, grito, araño, me desespero, lloro y cuando por fin me canso de pelear contra cuatro paredes de madera, pongo orden en mi cabeza.

Noto como se agota el aire, como a mis pulmones les cuesta cada vez más respirar. Trato de aprovechar los pocos minutos que me quedan haciendo balance de lo vivido; de mis alegrías y desgracias; de mis buenas y malas acciones; de lo que hice y lo que debería haber hecho...

No me quedarán más de 5 minutos de oxígeno, cada vez me cuesta más y más coger oxígeno, y tras todo este balance no puedo evitar quedarme contigo en mi cabeza; con el primer día que te vi, con nuestras primeras palabras, tu sonrisa, tus formas de sacarme una sonrisa en mis peores momentos, con tus abrazos y como no con nuestras charlas un tanto peculiares, charlas que mezclábamos con sentimientos auténtica filosofía, me quedo contigo y con las cosas que debería haber hecho.

Abro los ojos, ¿dónde estoy? ¿que ha pasado? miro a mi alrededor, estoy en mi cama, alterado, buscando aire desesperadamente. Cuando me tranquilizo, salgo a dar una vuelta. Miro mi reloj marca las 5 de la mañana y sin pensármelo salgo a la calle.

La noche esta tranquila y las calles desiertas, allí espero encontrar respuestas y descifrar lo que me oculta este sueño. Pasan las horas y poco a poco me pierdo entre las sombras de esta cuidad.

domingo, 28 de noviembre de 2010

2 metros bajo tierra

Una tarde, sentado junto a mi libreta, pensé que todo esto que nos rodea, cómo una cosa nos llevaba a la otra. Pensaba en todo lo que había vivido a tu lado, todo lo que habíamos compartido. Recordaba con alegría todas esas pequeñas cosas que nos unían y también en todo lo que nos alejaba.

Y como todas las historias reales, no tuvimos un final feliz, que hoy nos condena en cada momento, en cada llamada, en cada palabra...

Dulce condena que nos tortura, porque amar es la mayor locura, a no ser que se ame con locura.

Volviendo a esa tarde, me impacté con la cruda realidad, ya no estás aquí y debo saber avanzar sin ti. Tomar decisiones que tomarías tú por mí, y así me hallo en este tablero de ajedrez sin saber los movimientos que debería tomar.

Te fuiste y sólo me quedé, sólo a dos metros bajo tierra.

50/50

La vida es un constante cambio de escenario, el cual por mucho creas que puedes, no tienes ningún control. No somos conscientes de ello hast...