jueves, 2 de diciembre de 2010

Ángel sin alas

Una noche mientras daba una vuelta con el coche, con el fin de tomar un poco el aire, mi teléfono sonó. Durante los primeros segundos hago caso omiso al ruido, hasta que lo cojo. Lo único que oigo es una voz muy familiar que me dice: Gracias, eres el mejor, sin tu ayuda no se que haría, siento todo lo que has pasado y todo es culpa mía. Eres mi ángel, mi sombra... Gracias por estar ahí. Clic.

Eso fue todo.

Mientras la música sigue sonando, mi cabeza no hace más que concebir las imágenes de tan cruel situación. Al poco paro en una gasolinera, pido la llave del baño y mientas el dependiente me la está dando, su cara muestra miedo, preocupación e impresión. Yo, sin hacer caso, me encamino a los servicios.

Según me voy mirando en el espejo veo mis heridas, contusiones, golpes, sangre que brota de mi ceja... Mientras me lavo las heridas, en mi cabeza solo pasan imágenes de lo sucedido. Como por defender a alguien, salí mal parado y acabe en una gasolinera de mala muerte a las dos de la mañana, limpiándome las manos llenas de sangre.

Volviendo al coche, no dejo de pensar en esa llamada, en su mensaje y su intención. No dejo de pensar en sus ultimas palabras, como me califica: ángel, sombra...

Ha pasado un año y medio aproximadamente y no dejo de pensar en esa noche. No dejo de pensar en por que simplemente me mantuve al margen de algo que no me incumbía. No dejo de pensar por que hoy en día sigo haciendo lo mismo, ayudando a mi alrededor, convirtiéndome en el ángel de muchísima más gente y metiéndome en más problemas que no me conciernen...

Puede que sea un ángel para todos, pero éste ángel sangra... Y no es inmortal...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

50/50

La vida es un constante cambio de escenario, el cual por mucho creas que puedes, no tienes ningún control. No somos conscientes de ello hast...