sábado, 11 de diciembre de 2021

50/50

La vida es un constante cambio de escenario, el cual por mucho creas que puedes, no tienes ningún control.

No somos conscientes de ello hasta que algo o alguien sacude tu calma y falsa "seguridad" y hace que desde entonces estés en constante cuestionamiento de la realidad y sus directrices.

A todos nos llega ese momento, tarde o temprano y ,a mí, me llegó un 18 de agosto con 31 años.

El momento se queda grabado a fuego y lo recuerdas como si hubiera pasado ayer.

Me desperté debido a una migraña (las llevo padeciendo desde los 16 años) pero nunca había experimentado una tan fuerte que me hiciera llorar de dolor. Tras pasar horas en el hospital y hasta arriba de medicación el dolor desapareció y respiré aliviado pensando que todo había pasado.

Que equivocado estaba.

Pasé tres noches seguidas en urgencias y solo iba a peor. Cada estímulo era una apuñalada en mi cabeza. No podía abrir los ojos, los sonidos desgarraban mi mente, mi movilidad se vio afectada (al no poder utilizar la vista mi pareja tenía que hacer de mi guía) no era capaz de pensar con claridad ni el pensamiento más simple que podía pasar por mi mente. Prácticamente estaba en cama todo el día, solo salía para comer o utilizar el servicio. 

Así estuve prácticamente un mes con alguna que otra visita a urgencias, ya que los dolores no cedían y la medicación no era muy efectiva, hasta que se dio con la tecla.

Pasados los 30 días las migrañas cedieron y bajaron al nivel de jaqueca, lo que las hacía más soportables. Poco a poco fui retomando el control de mi cuerpo, pero a medida que avanzaba físicamente, me di cuenta que mi mente no estaba volviendo, me notaba lento y sin energía, lo cual no le di importancia tras haber estado 30 días sin hacer ningún tipo de actividad física o mental y haber estado con tantos cambios de medicación.

Pobre iluso

Las semanas pasaban y esa lentitud y apatía no desaparecía, todo lo contrario se iban haciendo mayores, y yo, no estaba siendo consciente. Pero mi entorno si lo estaba notando.
Cuando en menos de una semana varias personas de tu círculo más cercano te hacen la pregunta- ¿Estas bien? -Digamos que ahí empiezas a hacerte la misma pregunta a ti mismo.

Tardé una semana en admitir que tenía un problema. No quería ser consciente de que mentalmente había "petado", pero si lo pienso ahora con frialdad era evidente.
Constantes migrañas y jaquecas, la imposibilidad de tener mi propio diálogo interno como antaño, no fiarme de mis pensamientos o creencias. 

En resumen, me miraba al espejo y no reconocía a la persona que se reflejaba.

Mi pareja y mi hermana sugirieron que podía tratarse de depresión y ansiedad, a lo cual me negaba a creer.

¿Ansioso? ¿Depresivo? ¡Pero si no estoy triste! ¡ Ya vuelvo a estar normal!

Dios, es recordar esos momentos e invadirme una vergüenza terrible, ya que en vez de afrontar la realidad prefería engañarme a mi mismo.

Retomando que divago demasiado.

Empecé a ir a terapia (algo que todos deberíamos hacer al menos una vez en la vida) para confirmar mis peores temores mencionados en párrafos anteriores y descubrir que estaba peor de lo que quería admitir.

La verdad que no pienso ahondar en mis sesiones (eso es algo que quedará entre mi psicóloga y un servidor) pero puedo dar una conclusión sin miedo a equivocarme:

Me encuentro en mi peor estado físico y mental, nunca había sentido que había tocado fondo hasta ahora ( no sé si enorgullecerme por admitirlo o sentir vergüenza por estarlo; digamos que seguimos buscando la respuesta y lo dejaremos en un 50/50)

A pesar de todo esto que has leído (si llegaste hasta aquí, te lo agradezco en el alma, ya que me has permitido desahogarme contigo) hice algo de lo que me siento orgulloso, puede que haya sido la única locura que tuve clara desde el inicio (¡Si, por la foto sabrás que hablo de mi boda¡)

Y te preguntarás o puede que no, pero yo lo suelto y descargo.

¿Tras todo lo que has pasado y mal que estás, cómo hiciste eso?

No tengo ni idea, ha sido mi mayor locura y la más sensata de todas.

Mi mujer ha estado conmigo en la mejor versión de mi mismo, pero también ha estado en el peor momento que estoy afrontando.

A día de hoy ve mi vulnerabilidad, mi debilidad, mis miedos, mis roces con la "locura", convive con mi insomnio, mi frustración y mi poca paciencia.

Y pasadas tres semanas sigo sin respuesta. No se porque lo hice, pero sé que ha sido una locura, mi bendita locura. 

Como decía Nach

Amar es la mayor locura, a no ser que se ame con locura













lunes, 15 de enero de 2018

Regresión

En el cielo, unos pájaros volaban asustados y graznaban furiosos; unos pájaros grandes que se enredaban entre los cuernos del sol; unos pájaros negros que predecían el final.


"Otra víctima que recae sobre tus hombros agente. ¿Disfrutas tanto como yo? ¿Cuándo vas a dejar que la locura se apodere de ti? ¿Cuándo vas a admitir que eres igual que yo?


"Despierta"


Xavier abrió los ojos, se encontraba en el despacho de su terapeuta. Él tenía las manos ensangrentadas y ella yacía en el suelo. Se quedó inmóvil, frío, mirando su cadáver, mientras sonaba "Mad World" en la radio.


"Despierta"


Sobresaltado se despertó desenfundando su arma en la oscuridad de su apartamento. Alterado, decidió apurar su copa que había dejado antes de quedarse dormido.


Suena el teléfono y Xavier lo descuelga, mientras al otro lado de la línea podía oírse una fuerte respiración.


"El juego continúa..."


martes, 27 de diciembre de 2016

Prólogo

La lluvia golpeaba con fuerza el cristal de la habitación del hotel. Liam observaba como el agua corría cristal abajo mientras la intensidad de la lluvia iba en aumento. Dejó de mirar el cristal, fijó su mirada en la botella de whisky y decidió que era el momento.

Vaso tras vaso su juicio se iba enturbiando y no era capaz de pensar con claridad. En su mente no hallaba la razón para justificar cómo había acabado así.

¿Dónde lo habré puesto? Estaba por aquí.

Rebuscando en su maleta encontró lo que buscaba: su arma. La miraba fijamente, como si esperara una respuesta ante tanta confusión.

Dejó la pistola y la botella en la mesa de noche y fue directo al baño a refrescarse la cara. Se miró al espejo, y una y otra vez se hacía la misma pregunta.

¿Cómo he llegado hasta aquí?¿Por qué me está pasando a mí?

Harto y cansado de todo, su rabia se apoderó de él y golpeó con todas sus fuerzas el espejo. Miraba sus manos ensangrentadas como si de una visión se tratara.

No hay forma de salir de esta. Esto empieza y acaba conmigo.

Corrió hasta la mesilla de noche, cogió la pistola y se apuntó en la sien.

Sabía que esto me superaría. Sólo era una cuestión de tiempo.

Liam lloraba y fuera llovía a cántaros.





sábado, 15 de octubre de 2016

Carta a una vieja amiga

Hola querida,

La verdad que nunca había pensado que llegaría a este punto en el que tuviera que escribirte para decirte como me siento, como me has tratado y como me cambiaste la vida.

Te conocí cuando tan sólo tenía 20 años ¿lo recuerdas? Han pasado 6 largos años ya desde nuestro primer encuentro. Recuerdo que me dejaste sin respiración la primera vez ¿será posible? yo tan joven, lleno de energía y tu tan experta en lo tuyo. Fue el primer contacto, la primera de las dosis que tomé de ti, mi adicción, mi tortura y mi pasión.

Y nos tuvimos que separar durante unos meses, no era el momento de entregarnos mutuamente. Pero volví a ti, volví a tu tortuosa forma de decirme que me quedara. Bajadas y subidas, así era nuestra relación. Un tira y afloja constante donde ambos no parábamos de pelear, pero solo yo era el perdedor. Siempre acababa mal, siempre me volvía a refugiar en mi mundo para una vez más volver a ti.

Y el tiempo volvió a distanciarnos, para finalmente unirnos y no volver a separarnos nunca más... Hasta ahora.

Querida amiga no se que hacer realmente contigo, han sido 6 largos años donde he aprendido tanto que nunca podré estar lo suficientemente agradecido por todo lo que me has dado. También te tengo que agradecer la cantidad de gente que he conocido gracias a ti y a día de hoy son una parte de mi plasmada en mi piel. Me has dado amigos, enemigos y lo más importante me has dado familia, ese tipo de familia que nunca voy a olvidar.

Pero tengo una pregunta querida ¿qué nos está pasando? Llevamos desde hace un año que no nos entendemos como antes. Algo falla y no se lo que es. ¿Será que se está apagando la llama? ¿El tiempo me está diciendo que cambie de aires finalmente? 

Es un caer constante, un pelear sin sentido, un combate sin árbitro que lidie.
De verdad que no se que hacer. Puede que sea el momento de decirnos adiós finalmente.

Siempre serás mi pasión. 
Siempre te tendré en mi ser.




martes, 30 de agosto de 2016

Confusión

Es tan solo ruido en mi cabeza. Atronador y distorsionado cuyo volumen va subiendo a cada segundo que pasa. Parece que voy a explotar y mi cabeza así dejará de pensar.

Constantemente pensando en lo que puede salir bien o mal, en lo que puedo errar o acertar, en la alegría que puedo provocar o el daño que puedo causar.

Horas, minutos, segundos, instantes y alcohol, esa es la combinación. No paro de pensar en lo que pasará al apurar la copa. ¿Pondré fin a mi caos?¿Dejaré de temerle a mi reflejo como Dorian Grey? Si el pasado, pasado es ¿por qué siempre sigue ahí? ¿Por qué mi cabeza es un lugar inhabitable?

Estoy cansado, brindo mientras fumo, una derrota que sabe a victoria, una recaída que sabe a gloria...
Tengo los pies en suelo y aunque no lo parece amo la escritura, olvidarme de la censura y traerte el lado más profundo de mi ser, puede que se entienda o puede que no ¿De verdad importa?

Las paredes se me echan encima... Otra copa las parará o al menos las detendrá el tiempo suficiente para poder apurar mi vicio y contarte una historia sin pena ni gloria, sin principio, desarrollo y final.

Maté mi fe cuando la ansiedad me ahogaba, cuando escupía mi ser hasta tener arcadas.
Maté a mi ser cuando dejé de enamorar al papel, cuando lo maltrataba y follaba a placer.
Dejé de ser yo, para no saber quien soy.

¿Me entiendes? ¿Lo captas? ¿Sigues ahí?

Apenas te siento, apenas te oigo, apenas te veo...

¿Sigues ahí Suisse? ¿Adri? ¿Alguien? ¿Hola?










jueves, 24 de marzo de 2016

Durante mi ausencia

Hace más de un año que no me pasaba por aquí. Sinceramente me dejé ir. Seguía escribiendo como siempre, llenando libretas, maltratando a mis folios y aun así no visitaba este pequeño rincón.

En todo este tiempo no he parado de escribir, de embarcarme en diversos proyectos personales y en acumular grandes fracasos. Me he visto en la cuerda floja sintiendo que mi espíritu se vaciaba y poco a poco dejaba de ser yo.

Me desvié de la escritura para acabar en los brazos de la música. Procuré serme fiel a mis inicios, pero verso a verso sentía el cambio en la forma y en el mensaje. Me sentí fuera de mí. No puedo decirte que no tuviera miedo porque no sería cierto. Adopté una nueva forma y un nuevo nombre.

Dejé de escribir como Adrián y empecé a narrar como "Pequeño Suisse"

¿Quién es "Pequeño Suisse"?

Pues la verdad que no lo sé. A veces creo que es tan sólo un nombre que cree para dar a conocer mi música, pero otras veces no. Veo dos personas distintas al comparar textos. Uno tan personal y otro tan bipolar. Demasiados estados de ánimos en un mismo recipiente en el que cada vez hay menos espacio.

Cuando uno sufre el otro se alegra. Si el texto es perfecto hay una queja...

Nunca están de acuerdo. Son como la noche y el día, el agua y el aceite. Condenados a no entenderse parece ser.

Entre todas sus diferencias sólo hay una que les une... Escribir.

Ya sea un ensayo o una canción siempre les une la pasión por tocar la fibra del que los quiera escuchar.

Obsesionados con sacar el máximo para sentirse libres.

Poeta obsesionado
Músico a golpes
Escritor frustado






jueves, 5 de febrero de 2015

Radiografía al alma


Pocas cosas hoy consiguen inspirarme
Sintiendo como este don poco a poco se deshace
Tratando de buscarlo en mis viejos textos
Sólo encuentro palabras vacías en un contexto

¿Será este el fin? ¿Llegué hasta aquí?
Y si es así ¿Qué será de mí?

Observo mi reflejo en el espejo expectante
Diciéndome: déjalo, eres insignificante
Poeta frustrado enamorado del arte
Sacando a examen cada movimiento que haces
Tú tu profesor con exigencias imposibles

Y aquí sigo
Sacando a examen mi karma, radiografiando el alma
Poniendo nota a cada efecto que causa
Buscando la aprobación de ese reflejo
Que sólo quiere ver como todo arde

Porque a cada paso quiebro
Puedes verlo dentro
Un alma partida como el Yin y el Yang desde pequeño
En batalla constante hasta que el cuerpo aguante

Porque si caigo me levanto
Y si levanto es porque caigo
En constante aprendizaje sin mentor, a contrarreloj 
Aniquilando el error, estallando sin control
Poniendo mi alma en bandeja como un trofeo mayor

Y aquí sigo
Sacando a examen mi karma, radiografiando el alma
Mostrando cada ápice sin miedo a represalias
Tratando de follar tu mente hasta que no puedas más









50/50

La vida es un constante cambio de escenario, el cual por mucho creas que puedes, no tienes ningún control. No somos conscientes de ello hast...