Nada importa, todo tiene un final, aunque no lo queramos asimilar, aunque no lo queramos pensar...
Aunque las fuerzas nos permitan seguir peleando, hemos de desistir, pues hemos llegado al final de este trayecto, al final de la travesía. No es nuestra culpa, no podemos evitarlo, no podemos contrarrestarlo...
Los inicios en cambio, son lo que nos paramos a pensar detenidamente, lo que nos imaginamos hasta puntos inimaginables. Es normal, pues experimentamos el sentimiento más intenso, pero a la vez el más fugaz. Se trata de un sentimiento que no volvemos a sentir en todo el trayecto, compensado por otros, intensos y duraderos... Solo los inicios poseen los elementos necesarios para que salgan a la luz.
En cambio los finales, esconden nuestra peor versión o nuestra peor condena, que nos marca...
Los finales son demoledores, de eso no hay ninguna duda... (loco aquel que no lo quiera ver)
Nos matan
Nos inmolan
Nos duelen
Todo lo que comienza tiene un final.