jueves, 24 de enero de 2013

Fantasmas

Cuando ellos vuelven no hay vuelta atrás...
No hay remedio para deshacerte de ellos...
No hay forma de detenerlos...
Difícil derrotarlos...

No podemos pelear contra lo que no podemos ver, esas son las peores batallas con las que tendremos que lidiar en nuestro camino. Seremos golpeados hasta la saciedad, a diestro y siniestro. En algún punto sacaremos nuestra rabia, trataremos de defendernos. Nos levantaremos la miraremos a los ojos y le diremos- Ven ¿a qué esperas?- Nuestra defensa será inútil, no aguatará la primera enmbestida y volveremos a "besar" el suelo.

Son esos los momentos, cuando estamos en el suelo, en los que nos da por pensar en cómo hemos llegado a esta situación, nada idílica, de la que sólo queremos salir. Cerramos los ojos, deseamos no estar ahí, queremos que pase rápido. Pero eso no pasa, sin embargo nos arrastramos, buscando la forma de levantarnos y ponernos en pie. Una vez en pie nos envalentonamos y esbozamos un - ¿Eso es todo?- Rebeldes hasta el final, aunque sin una causa aparente.

Una vez me dijeron que a los problemas hay que mirarlos a los ojos, de esta manera obtendremos la fuerza necesaria para hacerles frente.

Yo observo cada mañana mis cicatrices en el espejo y trato de descifrarlas una a una. Intento comprenderlas, pues ya forman parte mí. Son lo que me definen y lo que me recuerda donde fallé, donde debería haber apuntado y donde debía haberme dirigido.

Son batallas difíciles, pero no imposibles, aunque siempre haya un alto precio a pagar....

Así son las confrontaciones con nuestros fantasmas. Duras, difíciles y con un final siempre incierto...

miércoles, 16 de enero de 2013

Terreno pantanoso

Caer, levantarse, caer, levantarse, caer, levantarse...

Todo un círculo vicioso si lo miramos desde fuera, desde un punto objetivo, cosa que no es muy fácil.
Es cierto que es muy fácil ver las cosas desde fuera, desde otro prisma, pero no creo que nunca lleguemos a comprenderlo desde fuera. Hace falta estar dentro, hace falta sentir el dolor, hace falta entender los miedos de uno... Sólo así podemos hacernos una idea del todo.

Tratar de comprender es como meterte en la cabeza de esa persona. Tratas de ver en su interior para encontrar una solución que palie tanto dolor, pero es un viaje peligroso. Muchas veces podemos ver más allá de lo que buscábamos, más allá de lo que quisiéramos ver y eso nos cambia. Saber que nos metemos en terreno pantanoso no parece suficiente motivo para salir de ahí. Muchos ojos infunden malas vibraciones, pero parece que esto va ligado a la curiosidad y no paramos de mirar.

Buscar esa comprensión es como pedirle peras a un olmo muchas veces. Hay grandes oyentes, personas que saben escuchar, que tratan entender y no pueden ayudar. Por mucho que se escuche no se llega a tener una idea general de todo...

Al final sólo nos queda gritar... Gritar nuestro miedo, aunque muchas veces sea en silencio...

Cansado de esta situación escribo mi indignación, mis ansias de mirar las noches de otra manera, de poder poner en jaque a mis miedos, a mis temores y dejarme llevar. Quiero volver a sentir lo que sentía cuando miraba sus ojos... Quiero volver a perderme y poder parar el tiempo...

Quiero la emoción de la primera vez, poder ver esos ojos y no preguntarme ¿Por qué?

Pero como siempre, esto esta fuera de nuestro alcance. Las cosas vienen solas, no podemos hacerlas venir. Así es la vida. 

Una ruleta, un carrusel del que no sabemos que nos puede deparar. Un circulo vicioso que ha simple vista no tiene fisuras. 


50/50

La vida es un constante cambio de escenario, el cual por mucho creas que puedes, no tienes ningún control. No somos conscientes de ello hast...