Hace más de un año que no me pasaba por aquí. Sinceramente me dejé ir. Seguía escribiendo como siempre, llenando libretas, maltratando a mis folios y aun así no visitaba este pequeño rincón.
En todo este tiempo no he parado de escribir, de embarcarme en diversos proyectos personales y en acumular grandes fracasos. Me he visto en la cuerda floja sintiendo que mi espíritu se vaciaba y poco a poco dejaba de ser yo.
Me desvié de la escritura para acabar en los brazos de la música. Procuré serme fiel a mis inicios, pero verso a verso sentía el cambio en la forma y en el mensaje. Me sentí fuera de mí. No puedo decirte que no tuviera miedo porque no sería cierto. Adopté una nueva forma y un nuevo nombre.
Dejé de escribir como Adrián y empecé a narrar como "Pequeño Suisse"
¿Quién es "Pequeño Suisse"?
Pues la verdad que no lo sé. A veces creo que es tan sólo un nombre que cree para dar a conocer mi música, pero otras veces no. Veo dos personas distintas al comparar textos. Uno tan personal y otro tan bipolar. Demasiados estados de ánimos en un mismo recipiente en el que cada vez hay menos espacio.
Cuando uno sufre el otro se alegra. Si el texto es perfecto hay una queja...
Nunca están de acuerdo. Son como la noche y el día, el agua y el aceite. Condenados a no entenderse parece ser.
Entre todas sus diferencias sólo hay una que les une... Escribir.
Ya sea un ensayo o una canción siempre les une la pasión por tocar la fibra del que los quiera escuchar.
Obsesionados con sacar el máximo para sentirse libres.
Poeta obsesionado
Músico a golpes
Escritor frustado