Creíste que era un ente pero erraste. Soy un ser más bien inerte intentando encontrarte. Solo quiero que me enseñes ese camino del que hablas, quiero demostrarte que te equivocas. Que no soy nada ni nadie de lo que piensas. Quiero que me dejes de gritar.
¿Ah si? Pues dime ¿Por qué empezó esto?
¿Que quieres que te diga? A día de hoy no te puedo responder. No puedo darte una respuesta porque no tengo ni la más remota idea. No hubo un hecho que lo determinara, simplemente un día empecé y no hemos acabado...
¿Y por el camino qué has aprendido?
Tantas cosas. Lo que he aprendido no cabría en mil folios, no podría contabilizarse. Sé que me queda por aprender, es más nos queda por aprender...
¿Nos queda por aprender?
Nos queda. ¿Qué creías? Ser inspiración no te otorga el saber. Me das las ideas, las sacas de mí y yo les doy forma de alguna manera. Plasmamos lo que pensamos y por el camino, un camino que contigo no es nada fácil. Juntos damos lugar a esto. Sin ti no hay inspiración, pero sin mí no hay texto.
¿Entonces de quién es el mérito? Si yo te doy ideas ¿Cuál es tu mérito?
Me parece que no quieres ver lo evidente y a estas alturas deberías deducirlo. Yo soy tú, tú eres yo. Sin mí no hay texto y sin ti no hay catalizador. Somos la misma persona.
Si somos una persona ¿Cómo es qué tenemos esta conversación?
Esto no es ninguna conversación, es más bien un monólogo interno ¿Acaso no ves mi reflejo en el espejo? Tú eres lluvia y tempestad, yo trato de buscar la paz entre tanta idea que rasga como el cristal. Necesito que dejes de escupir ideas como metralla hacia mí. En algún momento voy a colapsar.
Colapsaste hace años. Ahora no puedes vivir sin esto. Adicto a tus ideas y su forma de expresión.