miércoles, 17 de octubre de 2012

7 días

Una semana, siete días (con sus siete noches), 168 horas, 10080 minutos o 604800 segundos...

En definitiva el tiempo que te tuve entre mis brazos no supe desaprovechar. Tiempo suficiente para percatarme de muchas cosas, de muchos detalles y muchos sacrificios.

Un par de día antes de tu llegada estaba nervioso, buscando tener siempre la mente ocupada para que el tiempo pasara más rápido y así poder verte antes. Pero no fue así. La semana pasó con bastante lentitud, tiempo suficiente para que mi cabeza diera vueltas y me planteara más de una idea de como podría ser la semana, como nos sentiríamos y lo que supondría en un después. 

Y llegó el día... 

Llegó el momento en el que te vi salir por la puerta. En ese mismo instante todo se paró, no había nada más que tú y yo, con siete días por delante para disfrutarlos como nunca... Y vaya que si lo hicimos.

Ahora han pasado dos días desde que te volviste a Holanda. Dos días en los que he hecho reflexión interna sobre estos 7 días tan intensos marcados por tres momentos... Momentos importantes.

1. Era verte cada mañana a mi lado, poniendo tu mirada fija en mí y en esos silencios que no se formulaba palabra alguna, pero con esas miradas nos decíamos todos. 

2. Pararme a pensar en todos los sacrificios que has hecho para apostar por este loco. Solo tengo palabras de agradecimiento por todo lo que estas haciendo.

3. Esas noches en el tejado de mi casa viendo pasar la noche con vino, buena música y emotivos besos...

Para algunos puede que sean chorradas del momento, pero es en estos momentos donde de verdad vemos quienes somos y lo que estamos dispuestos a llegar a ser.

Donde una vez hubo dilemas entre mente y corazón, donde la razón quería imponerse al deseo y al sentimiento, hoy solo hay dos luchadores dispuestos a todo por esta loca idea y nadie puede pararlos...

No sé como demonios lo ha conseguido, pero me tiene atado de pies y manos... La idea no desagrada nada, pero es curioso ver, como los pequeños gestos de las personas pueden desembocar en los mayores sentimientos y, como consecuencia, las mejores historias para contar...

Por esas noches en mi tejado Sari, por esas noches sin fin...








50/50

La vida es un constante cambio de escenario, el cual por mucho creas que puedes, no tienes ningún control. No somos conscientes de ello hast...