Una tarde, sentado junto a mi libreta, pensé que todo esto que nos rodea, cómo una cosa nos llevaba a la otra. Pensaba en todo lo que había vivido a tu lado, todo lo que habíamos compartido. Recordaba con alegría todas esas pequeñas cosas que nos unían y también en todo lo que nos alejaba.
Y como todas las historias reales, no tuvimos un final feliz, que hoy nos condena en cada momento, en cada llamada, en cada palabra...
Dulce condena que nos tortura, porque amar es la mayor locura, a no ser que se ame con locura.
Volviendo a esa tarde, me impacté con la cruda realidad, ya no estás aquí y debo saber avanzar sin ti. Tomar decisiones que tomarías tú por mí, y así me hallo en este tablero de ajedrez sin saber los movimientos que debería tomar.
Te fuiste y sólo me quedé, sólo a dos metros bajo tierra.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
50/50
La vida es un constante cambio de escenario, el cual por mucho creas que puedes, no tienes ningún control. No somos conscientes de ello hast...
-
Es tan solo ruido en mi cabeza. Atronador y distorsionado cuyo volumen va subiendo a cada segundo que pasa. Parece que voy a explotar y mi c...
-
Toco tu mano, acaricio tu piel. Esto acaba de empezar. Nos miramos sin mediar palabra, pero el mensaje es más que claro. Alcoholizados n...
-
Hace más de un año que no me pasaba por aquí. Sinceramente me dejé ir. Seguía escribiendo como siempre, llenando libretas, maltratando a mis...
No hay comentarios:
Publicar un comentario