lunes, 29 de noviembre de 2010

Señales?

Abro los ojos, todo esta oscuro, me encuentro a lo más parecido a un ataúd, sin duda es un ataúd, silencioso y frío. Trato desesperadamente salir de ahí, grito, araño, me desespero, lloro y cuando por fin me canso de pelear contra cuatro paredes de madera, pongo orden en mi cabeza.

Noto como se agota el aire, como a mis pulmones les cuesta cada vez más respirar. Trato de aprovechar los pocos minutos que me quedan haciendo balance de lo vivido; de mis alegrías y desgracias; de mis buenas y malas acciones; de lo que hice y lo que debería haber hecho...

No me quedarán más de 5 minutos de oxígeno, cada vez me cuesta más y más coger oxígeno, y tras todo este balance no puedo evitar quedarme contigo en mi cabeza; con el primer día que te vi, con nuestras primeras palabras, tu sonrisa, tus formas de sacarme una sonrisa en mis peores momentos, con tus abrazos y como no con nuestras charlas un tanto peculiares, charlas que mezclábamos con sentimientos auténtica filosofía, me quedo contigo y con las cosas que debería haber hecho.

Abro los ojos, ¿dónde estoy? ¿que ha pasado? miro a mi alrededor, estoy en mi cama, alterado, buscando aire desesperadamente. Cuando me tranquilizo, salgo a dar una vuelta. Miro mi reloj marca las 5 de la mañana y sin pensármelo salgo a la calle.

La noche esta tranquila y las calles desiertas, allí espero encontrar respuestas y descifrar lo que me oculta este sueño. Pasan las horas y poco a poco me pierdo entre las sombras de esta cuidad.

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