Hay días en que esto se me hace dificil. Empuñar el bolígrafo sobre mi libreta no siempre es satisfactorio.
Hay veces que descargo toda mi rabia en el folio, pero no me responde, no me da una respuesta a mi pregunta. Tampoco me libera de mi dolor, ni hace que sonría como hacía antes.
En otras ocasiones, se escribe triste. No se plasma con ganas, no se busca nada. Leer tu propio sufrimiento tampoco da las claves a buscar. Sientes como las paredes se estrechan, como pocas cosas tiene su sentido y nada llama mi atención.
Se me hace la cabeza un lío, entremezclando las ideas que rondan en mi cabeza
Se me hace una tortura escribir en algunas ocasiones,
En ocasiones no recuerdo el motivo, no entiendo la razón.
Es un impulso que sale sólo, posee mis manos y empuña el bolígrafo.
Plasmarlo todo. A veces un regalo para unos, una estupidez para otros.
Pero cuando escribo inspirado, emocionado y con una sonrisa, no hay nada que me pare. Ese momento de trance, donde todo da igual. Sólo estamos yo y yo.
Un monólogo interno donde hablas contigo mismo, donde no buscas respuestas, simplemente ser escuchado, aunque sea con tu subconsciente. A veces sólo es eso. Que te escuchen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario