miércoles, 25 de septiembre de 2013

Despedidas enlatadas

La vida está cargada de momentos que vivimos al límite. Momentos en los que reímos, lloramos, buscamos y encontramos. ¿Su finalidad? Puede que simplemente sentirnos un poco más vivo. Buscamos las chispas de la vida en esos momentos mágicos donde nos hacemos enormes y la alegría invade nuestros corazones. Seres que nos pasamos toda una vida reviviendo los momentos que nos hicieron sentir. Siempre nos queda la esperanza de que el tiempo se pare en el instante justo. 

Besos, caricias, lucha sin cuartel, momentos de placer y conversaciones de cama.

Guardo mi momento en una despedida de aeropuerto, donde dos personas no pudieron hacer frente a la distancia que separaba sus cuerpos, pero no sus corazones. Un adiós que quedó marcado por besos, abrazos y esbozando un te quiero de sus labios. Ella no dejaba de recordarle que volverían a verse, que no era un "adiós", sino un "hasta luego".

Despedidas que marcan felicidad, despedidas guardadas en frascos de formol... Despedias enladatas.

Yo guardo mi instante en un adiós. ¿Dónde lo guardas tú?





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