Siempre hay un antes y un después de cada acto. Siempre hay consecuencias, un precio que pagar. A veces se trata de un precio bajo, otras veces se trata de un precio relativamente alto, difícil de pagar.
En ocasiones se convierten auténticas torturas y otras en dulces condenas.
No sabría calificarlo. El saber que lo hecho puede cambiar algo no me deja dormir, no me deja pensar con claridad. Nunca creí que algo que llevara dentro de mí doliera tanto al salir. Ver a lo que puede llevar todo esto me quita el sueño. Puede que haya cosas que deberían permanecer siempre ocultas, por mucho duela, por mucho que lo queramos.
Eso es lo que nos caracteriza, lo que nos forja, lo.que nos hace ser seres únicos.
Seres incapaces de ser egoístas, incapaces de velar por ellos mismos, incapaces de quererse a ellos mismos. Se rigen por la lealtad y el respeto. Capaces de contener las mayores de las tormentas ajenas, pero incapaces de mantener a flote su propia balsa. Da igual la adversidad que se les ponga por delante, sabrán lidiar con ella.
Seres únicos, extraños que nunca actuarán en beneficio propio.

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