Caer para levantarnos, sin duda esa es nuestra filosofía.
Una para dar, otra para aprender...
Sin duda somos los seres más tozudos del mundo, capaces de
tropezar con la misma piedra mil veces. Pero esas mil veces nos levantamos con
fuerza, con ganas, con ilusión, con esperanza...
Fuerza, ilusión y esperanza, grandes herramientas a la hora
de superarnos, a la hora de mejorar y no mirar hacia atrás. No siempre son
efectivas, no son la solución a todo. Pero son ese "plus", esa
motivación para seguir, para no desistir...
Te miras en el espejo cada mañana, te lavas la cara con el
fin ocultar lo que no quieres ver. Largos instantes mirándote en el espejo,
recordando cada decisión que no meditaste, cada decisión que tuvo un final no
deseado, que te marcó y no te permitió avanzar.
Sales a la callea pasear, a ver la vida que impregna esta
ciudad. Calle a calle, tramo a tramo se suceden mil historias distintas. Ves la
felicidad de aquellos que toman un café con la mejor compañía, mientras te
preguntas ¿Por qué? Pregunta sin respuesta, sin argumentos...
Llegas al bar, tomas tu primera copa mientras escribes en tu
libreta. Copa tras copa todo va cogiendo otra forma, otro color, otra visión...
Cuando te das cuenta vuelves a estar en las calles de esta ciudad borracho y
atormentado, maldiciendo al cielo buscando una respuesta... Una respuesta que
nunca va a llegar...
Vuelves a casa, pero aún no es suficiente... Cervezas en tu
tejado mirando al cielo, consumiendo el último cigarro de la noche mientras
divagas en tus pensamientos...
Antes de coger cama vuelves a mirarte en el espejo avergonzado,
vuelves a meditar sobre las desiciones de tu vida, como si tu reflejo fuera tu cómplice
en cada acción que tomaste. Esperas algo que no llega, y así noche tras
noche...
Los cambios no vienen solos, hay que pelear por ellos. Por
muy profunda que sean las heridas siempre hay suficientes vendas para sanarlas,
para que cicatricen y volver a empezar...
Ha llegado el momento de guardar las balas, no hay
suficientes para matar a tanto demonio...
Convivir con los errores, esa es la clave, sólo así algún
día te sentirás vivo...
Deja de mirar el espejo y asómate a la ventana... Hace un
día precioso.
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